|
Escrito por Revista Vida Nutrilite 2da Edición
|
Realidad: Nuestro cuerpo es mucho mas complejo que eso; cuando sufre una repentina disminución de alimento, decide que debe prevenir, para asegurarse de cumplir con todas sus funciones esenciales: respirar, digerir, dormir, pensar, etc.
Así que, de cada ración subsiguiente, aunque sea pequeña, almacena una reserva -¡en forma de grasa!- para épocas peores. Y mientras la dueña o dueño de ese cuerpo se mata de hambre voluntariamente buscando bajar de peso, el cuerpo, que no se entera de sus motivaciones, sigue almacenando grasa para “protegerlo” de la hambruna autoimpuesta. Además, una dieta escasa tiene un bajo valor nutritivo, por lo que las vitaminas y minerales encargados de quemar energía no están disponibles la energía que se mantiene almacenada es sinónimo de grasa. |