Obesidad
Es, sencillamente el exceso de grasa corporal. Se considera obesa cualquier persona cuyo preso exceda en 20 % el peso normal para su edad, sexo, constitución y estatura. De acuerdo con la Mayo Clinic Rochester, Minesota, una persona tiene un peso saludable cuando se encuentra dentro del rango aceptable para su estatura y su edad, cuando el patrón de distribución de la grasa no representa un riesgo de contraer algunas enfermedades y cuando la persona no sufre de ningún problema medico que exija bajar de peso.
Sin embrago, el peso es solo una parte de la historia. Quizás más importante que el peso es el porcentaje de la grasa corporal. En las mujeres saludables, la grasa puede representar hasta el 25% por ciento del peso corporal; en los hombres, el 17% es un porcentaje saludable. El cuerpo de la mujer está diseñado para contener una proporción más alta de tejido graso a fin de garantizar un adecuado suministro de combustible para el embarazo y la lactancia, incluso en épocas de escasez de alimentos.
La obesidad incluso el sobrepeso moderado, les impone un estrés excesivo a la espalda, a las piernas y a los órganos internos, lo que con el tiempo exacerba muchos trastornos físicos y compromete la salud. La obesidad aumenta la resistencia del organismo a la insulina y la susceptibilidad a las infecciones, e incrementa el riesgo de desarrollar hipertensión, diabetes, enfermedad de las arterias coronarias, enfermedades de la vesícula biliar y de los riñones, derrame cerebral y otros males que pueden derivar en muerte prematura. El daño hepático y las complicaciones del embarazo son mas comunes en personas que presentan sobrepeso.
Las causas mas frecuentes de la obesidad son dieta y/o hábitos alimentarios inadecuados, y la falta de ejercicio. Otros factores que suelen conducir a la obesidad son trastornos glandulares, diabetes, hipoglucemia, tensión emocional, aburrimiento y el simple gusto por la comida. La obesidad también se ha asociado con intolerancia y/o alergias alimentarías. Irónicamente, la mala nutrición influye en la obesidad. Cuando la ingesta de determinados nutrientes es insuficiente, la grasa no se quema fácil ni correctamente, lo cual se traduce en acumulación de grasa en el organismo.
Hay tres maneras básicas de manejar el sobre peso mediante suplementación nutricional. La primera es usar hierbas y nutrientes diuréticos para disminuir la retención de fluidos. La segunda es utilizar vitaminas liportópicas, las cuales tiene la capacidad de reducir el colesterol y la grasa. La tercera es utilizar supresores naturales del apetito. No obstante para bajar de peso de manera permanente se requiere hacer cambios saludables en el estilo de vida y comprometerse a mantenerlos de por vida.
RECOMENDACIONES
No se preocupe tanto por el numero de calorías que consume; preocúpese más bien, por consumir los alimentos adecuados. Consuma una buena variedad de alimentos y rótelos. Haga comidas que incluyan un buen balance de proteínas, carbohidratos complejos y un poco de grasa.
Las comidas bien balanceadas ayudan a estabilizar el nivel del azúcar sanguíneo y vuelven al organismo más apto para quemar grasa corporal almacenada. Esto favorece la perdida de peso a largo plazo.
Consuma una mayor cantidad de carbohidratos complejos que también contengan proteína, como tofu, lentejas, papa asada sencilla (sin relleno, excepto vegetales), semillas de girasol, frijol, arroz integral, granos enteros, pechuga de pavo o de pollo sin piel, y pescado de carne blanca (no consuma mariscos). Las aves y el pescado se deben asa al horno o a la parrilla y nunca se deben freír.
Consuma frutas frescas y vegetales crudos en abundancia. Una comida del día debe constar por ejemplo de vegetales y frutas. Consuma vegetales bajos en calorías, como brócoli, col, zanahoria, coliflor, apio, pepino, frijol verde, lechuga, cebolla, rábano, espinacas y nabo. Entre las frutas bajas en calorías y en carbohidratos están las manzanas, melón, toronja, fresas y sandia. Los siguientes alimentos son ricos en calorías y se deben consumir con moderación: plátano, cereza, maíz, higos, uvas, guisantes, pera, piña, camote, arroz blanco.
En lo posible consuma crudos los alimentos. Si desea cocinarlos, áselos al horno o a la parrilla, hiérvalos o prepárelos al vapor. Nunca consuma alimentos fritos ni grasosos.
Tome todos los días entre seis y ocho vasos de líquido. Es bueno tomar tés de hierbas y agua destilada al vapor con microminerales. Los líquidos producen sensación de llenura pero no engordan, y ayudan a diluir las toxinas y a eliminarlas del organismo. Los tes de hierbas mezclados con jugos de fruta sin endulzar contienen pocas calorías, llenan y hacen que uno quede satisfecho. Tome estos jugos entre comidas y cuando sienta la necesidad de consumir algo dulce. Reemplace las sodas por agua con gas mezclada con jugo de fruta.
Préstele especial atención al contenido de grasa de su dieta. Un poco de grasa es necesaria, pero debe ser la correcta. Fuentes de grasas “buenas” que contiene ácidos grasos esenciales son los aguacates, las aceitunas, el aceite de oliva, las nueces y las semillas crudas, el germen de trigo y el germen de maíz. Consuma estos alimentos con moderación, es decir, no mas de dos veces x semana. Elimine totalmente de su dieta las grasas saturadas. No consuma nunca grasa de origen animal, la cual se encuentra en la mantequilla, la crema, los aderezos, la nieve, la mayonesa, la carne, los aderezos cremosos y la leche entera.
Hacer una dieta baja en grasas y alta en carbohidratos complejos no significa que haya que consumir alimentos insípidos. Son muchos los alimentos sanos y deliciosos que se pueden consumir. La meta es reducir la grasa total, la grasa saturada y el colesterol de la dieta y aumentar la cantidad de carbohidratos complejos. La papa, la pasta, el pan, el maíz el arroz y otros alimentos con alto contenido de carbohidratos complejos no son la causa de la obesidad, como algunas personas creen. Son, por el contrario, la cura. La excepción a esta regla son las personas adictas a los carbohidratos, las cuales se comportan ante ellos como los alcohólicos ante el alcohol. Cuando estos individuos consumen carbohidratos, su organismo libera una cantidad de insulina mayor de lo necesario, lo que los lleva a sentirse menos satisfechos. Esto, desde luego, desencadena el impulso de volver a comer. Deben de consumir todos los días dos comidas bajas en carbohidratos y deben reservar sus alimentos ricos en carbohidratos para darse una tercera comida de “recompensa”.